martes, 2 de septiembre de 2014

Huída de medianoche

Llorar un río por un sueño aún demasiado lejano. Dejando escapar las ilusiones que antes fluían a flor de piel. Eligiendo el camino erróneo previamente marcado por los que presumen de la sabiduría propia de la madurez.

Lo que cambiaría el cuento si gozara de mi ansiada libertad. Pero no existe el boulevard de las oportunidades en esta dictadura.

Sólo queda respirar hondo, hacer cuenta de las lágrimas que mi almohada recoge y guardarlas en un cajón de mi memoria.