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Mostrando las entradas etiquetadas como El dragón y yo.

Heaven.

Quiero confesarme ante ti. Quizás con un “te amo” se podría contener todo lo que siento aquí dentro por ti. Pero no es así. No es suficiente, al menos para mi. Eres mi razón de ser, mi luna, mi sueño. Mi ilusión de despertar todos los días, mi carita de ángel, lo más bonito que este mundo ha podido conocer. Sonrío, estoy pensando en ti. Cada suspiro que mi mente guarda es una palabra de amor tuya. Y es que cuando no te conocía, ya susurraba tu nombre en mis largas noches de insomnio, suplicando que llegaras, y ahora que estás aquí, no te vayas. No me dejes… Dragón_ Pienso en ti todo el día, nunca me canso de hacerlo_. Domeriam_ ¿Y qué piensas?_. Dragón_ En ti, en mí… en una eternidad juntos, siempre juntos. En mil noches abrazado a tu espalda, aspirando el aroma de tu pelo. En tantos besos robados y sonrisas tan perfectas como las que sólo tu sabes hacer. En lo preciosa que eres, en lo enamorado que estoy de ti. Porque eres lo más importante que me ha pasado, que me está pasando. Y t...

Y...

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Tan simple como que tengo un mal día. Sólo eso. Así podría empezar relatando mis horas de insomnio, sin ti. Por eso te recuerdo en cada pestaña que cae traviesa de tus ojos marrones, susurrándome. Ven conmigo… 

Mientras dormías.

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Era una sensación extraña. Como si el mundo cayera otra vez. El miedo se alojaba en mis costillas y no sabía qué hacer. Era demasiado para mí, creía estar preparada… Domeriam: ¿Y si es niño? Dragón: Será precioso, eso seguro. Domeriam: (risa nerviosa) supongo que se parecería a ti. De hecho, me encantaría. Pero… ¿y si es niña? Dragón: Ojalá tenga tu sonrisa. Esa que hizo que me enamorara de ti al instante. Y escuchando esa canción, me quedé dormida en tus brazos, tranquila. Porque sabía que tú permanecerías ahí arropándome en cada uno de mis sueños. Aunque fuera demasiado pronto, aunque te eligiera a ti para hacer un pedacito de vida. Es por esto por lo que te amo y seguiré haciéndolo hasta el fin de mis días.

Gracias...

Desde el momento en el que te dije que sí… Ha llovido 4 días. Hemos hecho el amor 43 veces… maravillosas. Hemos recorrido más de 700 kilómetros. He suspirado 103 veces cada semana que pasaba sin ti. Has pensado en mí 3 veces por segundo. He pronunciado tu nombre bajito, una sola vez. Y tú… me has respondido. Han pasado 76 días                    1840 horas                 110445 minutos                  6626700 segundos…. Y todo contigo…

El cielo en mis manos.

Tomaré nostalgia para desayunar.   Me desgañitaré contando suspiros con tu nombre. Seré sorda cuando no tengas nada que decir. Seré ciega cuando me escondas del mundo. Estaré maniatada siempre que tus recuerdos me inunden. Comprenderé que eres tú, con solo respirarte. Esta es mi definición imperfecta. Aquella que dibuja lo que siento por ti y por nadie más.

Siete vidas y murió el gato.

Me encantaría ser tu víctima perfecta. Un sorbo de aire fresco en nuestras vidas, una posibilidad entre tantas, un amor infinito. Me encantaría susurrarte al oído que el mundo es mucho mejor ahora que duermes bajo mis sábanas, que cada uno de tus besos me devuelve el aliento, mi halo de esperanza, mi única forma de ser mejor que yo misma. Me encantaría cantar contigo en la ducha, desayunar deseos con mermelada, discutirlo todo… hacerme el amor a diario y disponernos a soñar. Enamorarme de ti ha sido mi mejor elección. Espero que lo entiendas algún día.

Las horas.

Por primera vez tengo miedo de empezar. De sentir de verdad cosas que antes dolían, de morirme en tus brazos antes de despertar. Por primera vez no se si estoy dispuesta, si mi vida pende de un hilo por estar contigo. Pues soy una niña a tu lado, y esto va tan deprisa que temo que me deje atrás.

Dos días.

Fue algo tan extraño. Mientras nuestros labios transmitían hitos de esperanza, dijiste “te quiero”, rodeados de estrellas mientras me estrechabas contra tí. Y yo no supe si creerte. En su lugar sonreí, sonreí! Por toda respuesta.