miércoles, 28 de noviembre de 2012

Punto y seguido.


Recuerdo días raros. Días que ocurrieron hace mucho y no son tan lejanos al fin y al cabo. Momentos de mi historia que quedaron grabados con firmeza. Y pienso que estamos perdiendo el tiempo.
¿Sabes? La vida es aquello que pasa cuando nos lamentamos de aquello que nunca sucede. Días que no llegan y días que no queremos que lleguen. El momento idóneo para dar el primer paso o el séptimo. La última calada de vida que nos podría alegrar la mañana. Una conversación a solas que nadie es capaz de iniciar por miedo al fracaso. Por miedo a los desconocido.
Y es eso, algo que no conocemos. Algo que nos limita el modo en que vivimos esta maravilla.
Voy a sincerarme con vosotros, yo he esperado. He esperado por mi primer beso, por el segundo… e incluso por el tercero. He esperado el momento idóneo para ir a hablar con alguien. He deseado con todas mis fuerzas que sucedieran cosas que jamás han ocurrido. He deseado ser feliz. Y he esperado a que esos días felices llegaran.
Fue precisamente cuando dejé de esperar, cuando la magia ocurrió. Tomé conciencia de que mi vida es maravillosa tal y como estaba.

Que ella me daría paz y sosiego siempre.
Que sus abrazos siempre serían los mejores del mundo.
Que ser una buena amiga para él siempre ha sido una aventura.
Que ella me demostraría que me equivocaba con mis ideas preconcebidas. Que la puedo querer siendo quien es.
Que siempre le podría echar más de menos.
Y que me mostraría lo que un beso puede significar para alguien insignificante como yo. 

martes, 16 de octubre de 2012

Dulces sueños Princesa.


El mundo duerme y yo sigo aquí, escondido, esperando a que algo maravilloso ocurra. Cada noche es lo mismo, convivo con la oscuridad y un montón de pelusas que se aloja debajo de tu cama… al igual que yo. Para mi no es nada acogedor  pero, hace tiempo, no me quedó más remedio que acostumbrarme. A veces hace demasiado frío, cuando dejas la ventana abierta; y otras, un calor sofocante, como cuando te enfadas y cierras tu cuarto a cualquier forma de vida del mundo exterior.

Pero por primera vez en mi vida de monstruosidad está mereciendo la pena. Tú estás consiguiendo que la espera a que caigas en tus dulces sueños resulte algo menos insoportable. La recompensa de verte sonreír mientras duermes, mientras creas ese maravilloso mundo que sólo tú puedes ver… no tiene precio.

Es entonces cuando abandono mi lúgubre escondite, no sin antes concienciarme de que no hay nadie al acecho. Salgo con cuidado. Primero arrastro un brazo hasta donde se posa la luz de la farola de enfrente y después el otro. Tardo varios minutos en deslizar el cuerpo entero. Tengo miedo a despertarte, aunque parezca una tontería pues eres tú la que debería tener miedo de mí. Pero no quiero eso. No, esta vez no.

Cuando ya me encuentro de pie, inmóvil junto a tu cama, me paro a escuchar varios segundos si se acerca algún peligro. Si me encuentro con fuerzas, hasta me inclino sobre ti para escucharte respirar. Esos ruiditos que haces con la nariz mientras duermes, me hacen sonreír. Me hacen feliz. Y pienso que no hay cosa más bonita que el simple hecho de que tú estés en este mundo, iluminándolo a cada segundo que pasa, con cada latido o respiración tuya. Es tan increíble que me dejo llevar y el alba despunta antes de que me de cuenta.

Este se convierte en el momento más triste del día: cuando tengo que abandonar tus pensamientos, cuando tengo que abandonarte. Me deslizo, de nuevo, suavemente bajo tu colchón con la esperanza de que la próxima noche no acabe nunca.

Y entonces ocurre, suena el despertador y tú abres los ojos.

jueves, 11 de octubre de 2012

Fraude.

Hay algo que quiero decirte. Tanto si decides seguir adelante como si prefieres quedarte estancada donde estás. 

Tú eres tú.


lunes, 6 de agosto de 2012

¿Ves?


No hay más en mi, sólo dolor de aquellos a los que más quiero. 
Y no te atrevas a decirme que valgo algo más.

domingo, 5 de agosto de 2012

Siete grados bajo cero.

Solemos pensar que la vida es una serie de días que han de pasar sin pena ni gloria. 
Pero existen los que guardan cada momento como si fuera único.
Creemos que llegará el momento en el que todos los sueños se cumplan.
También están los que no creen en ello.
Admiramos la forma en la que otros encontraron la felicidad sin buscarla.
Otros, simplemente... son felices sin proponerlo.

Y sobre todo, amamos con todo nuestro ser. Aquí no hay dos extremos, dos realidades confrontadas. Pues encontramos a esa persona, una... mil veces. La miramos y nos reconoce en la mirada. Le hablamos y su voz es melodía. Ya no quedan pensamientos propios, sólo suyos. Su olor queda encerrado en cada fibra de nuestro ser, imposible de olvidar. Y queremos besarle, nuestros sentidos nos obligan a desearlo sin opción al fracaso. 

No es una fase, ni una enfermedad que pasa como otras tantas. Para mi esto es amor, verdadero amor. Y he tenido la suerte de sentirlo a flor de piel una... y mil veces.




viernes, 25 de mayo de 2012

P.


“Hay días que me siento como una cualquiera. Días como hoy”.

Pensó mientras enviaba el quinto mensaje del día.
Y no recibió respuesta.



miércoles, 16 de mayo de 2012

Dulces sueños.

Los seres como yo no podemos establecer contacto con ningún humano, lo tenemos prohibido. Sólo debemos asustar, dar rienda suelta a sus más terribles miedos. Por eso tenemos este aspecto, desgarrado. Yo no soy una excepción. Podría parecer un humano hecho pedazos. Soy bastante alto para lo que suele ser normal entre los míos. Tengo una cabeza enorme. Apenas conservo algo de mi pelo negro. Dos ojos, uno demasiado abierto y otro demasiado cerrado. Me falta la nariz y por mi boca torcida asoman varios dientes desproporcionadamente grandes. Sólo tengo un brazo, el derecho; el izquierdo es una estructura de alambre. Pero mis piernas… podría considerarlas lo mejor que tengo. Al menos son útiles cuando hay que salir corriendo.
Por esto, aunque deseáramos romper las normas y querer tener algo que ver con algún humano, con nuestro humano, ellos no querrían. Somos terror en sus ojos. Nunca nos amarán, ni nos tocarán, ni nos acariciarán… y lo que es más evidente, nunca nos besarán.

Yo tenía todo esto claro, hasta que sucedió algo imposible.

Tenía 16 años humanos cuando le conocí. Fueron sus turbios sueños los que me llevaron hasta ella. Recuerdo su carita asustada cuando la vi por primera vez, encerrada en las sombras de aquella noche oscura. Dormía bocabajo y una cascada de rizos negros le caían por encima de su boca.   Tenía la mano derecha debajo de la almohada y la izquierda, cerrada en un puño, delante de la nariz. Parecía tan dulce que quise acariciarla. Por primera vez tuve miedo.

Miedo de que despertara.
Miedo de que me viera.
Miedo de aterrorizarla.
…miedo de que me odiara.

Pero era estúpido pensar algo así. ¿Cómo podría querer al monstruo que se esconde debajo de su cama?

martes, 8 de mayo de 2012

Te echo de menos tanto... que me cuesta respirar.

Hoy con lágrimas en los ojos te recuerdo. Es tan intenso el dolor que hace tiempo creí haber dejado atrás que necesitaba decirte cuánto te sigo queriendo aunque ya no estés aquí. Te echo de menos todos los días, ya no hay nadie en el mundo como tú. Y perdona si esta forma de decírtelo es incluso insultante, pero ahora mismo soy incapaz de hablarte de otra forma. 

Eres la persona más importante que tuve en mi vida, que nadie jamás podrá reemplazar el hueco que dejaste cuando te fuiste. Y no sabes lo que sufro por no verte, por no haberte dicho todos los días todo lo que te quería... no se cómo fui capaz de despreciarte algunas veces, perdóname, no sabía que todo lo que hacías lo hacías por mi. Porque me querías tanto que no soportabas verme sufrir. Y ahora me haces tanta falta...

Ojalá me escuches, donde quiera que estés. 





lunes, 7 de mayo de 2012

Rêve.


Y otra vez regresaron sus ganas de llorar. Así, sin previo aviso. Y sin, apenas, razón aparente.
Será porque echa de menos, echa de menos a sus estrellas.
Ahora sólo contempla un cielo inmerso en la oscuridad.

domingo, 6 de mayo de 2012

Dame fuerzas.

Pienso en días grises y hoy es uno de esos. No tengo fuerzas de comerme el mundo. No tengo ánimo para seguir adelante y correr hacia mis sueños. No tengo meta ni esperanza de encontrarla. Hace un par de días que ando perdida...


La música no llega igual que antes.
Las estrellas no me susurran tu nombre.
Las sonrisas se borraron con lágrimas pasadas.


Hoy tengo el viento en contra. 


Necesito un abrazo, o cincuenta quizás.
Quiero tenerte cerca, a ti y a ti.
Risas y hacer el amor... sin desesperación.
Sin miedo a que mañana desaparezcas.




miércoles, 11 de abril de 2012

.

Desde que nací no he sido una puta mierda más a la que podíais escupir a gusto sin remordimiento. ¡ME DAIS PENA! 

24 horas sin ti.


Echo de menos tus manos acariciando mi cara con la primera luz del día.


Parece increíble cómo tiempo se vuelve denso e insoportable ahora que no estás. 

miércoles, 4 de abril de 2012

Has rebosado mi paciencia y tu sigues sin madurar.

Si así te sientes mejor, adelante. No va a cambiar nada... pues yo tengo capacidad para razonar. De ser una persona que puede dialogar con los problemas... y solucionarlos sin tomar decisiones drásticas. Y esto ha sido lo último pues es la última vez que me haces sentir como si nunca hubiese sido amiga tuya. Y me duele, porque yo he perdido muchas cosas para poder facilitarte la tuya. No lo pediste, lo sé... pero para mi eso era el concepto de una amistad verdadera. 

Ahora, tomo represalias, y tu te marchas, dejando atrás años y años de risas, lágrimas y secretos contados a medias. Pero sabes algo, me da igual. 

Por el simple hecho de que no me mereces, no me has merecido nunca.

jueves, 22 de marzo de 2012

Lo necesito todo... todo de ti.

Lágrimas que vienen y van. Sueños que despiertan ningún interés. Me siento sola, alejada de la vida y de sus formas. Su belleza no me llega, su calor no me arropa y tengo el cuerpo helado de tanto esperar. 

Tengo amor, un corazón que palpita por los dos. Pocos recuerdos que ya importan más que mil palabras. Y sin embargo te siento lejos, como un globo que echa a volar. 
Tengo dolor, un corazón que desespera por los dos. Mírame cuando te digo que el mundo puede caer,  irremediablemente desaparecer... y estas pocas palabras desvanecerse con el viento.

 Te quiero, es imposible nombrarlo, es innecesario definirlo.
... esas dos palabras no le hacen justicia a lo que siento por ti.

miércoles, 21 de marzo de 2012

domingo, 11 de marzo de 2012

A. Al fresco.

No podíamos soportar la ciudad ni un minuto más, así que nos fuimos a una oficina de alquiler de coches, sin reserva previa, y emprendimos un viaje hacia el norte. Mientras conducías, me ocupé de ir buscando alojamiento por teléfono y por fin encontré una cabaña. Paramos en el supermercado y compramos suficiente comida para una semana aunque solo íbamos a pasar dos noches.

No hacía demasiado frío, así que sacamos la mesa de la cocina al porche. La brisa apagaba las velas, pero eso no nos importó. Por primera vez en nuestra relación había una sábana de estrellas sobre nosotros.

El vino marcó el tono de la conversación: lánguido, achispado, terrenal.

_Me encanta cenar al fresco_ dijiste, y me reí.
_¿Qué pasa?_ preguntaste.
_Sería más divertido si estuviéramos desnudos.
Entonces fuiste tu quien te reíste.
_No se refiere a eso_ me dijiste_. Y, de todos modos, ¿no te sientes como si lo estuvieras ahora mismo?

Te callaste y con un gesto me pediste silencio. El sonido de las palabras, la sensación del aire. El vino posándose en mis pensamientos. El cielo, tan presente. Y tú, viendo cómo yo lo absorbía  todo.

Desnudos ante el mundo. El mundo, desnudo para nosotros.

domingo, 4 de marzo de 2012

No puedo más.

Y estoy como rota por dentro, como si algo dentro de mi hubiese dejado de bombear. Apenas puedo respirar, me falta el aire y pienso que podría morirme en cualquier momento. Estoy tan impresionantemente destrozada... como nunca antes lo había estado. 


Es demasiado difícil... no lo puedo soportar. 
Me duele, mucho.

Dos días que cambian una vida.

Ha pasado tiempo, las heridas ya han cicatrizado, las lágrimas han borrado el rastro de los meses fallidos, las caras largas y los gritos sin sentido.
 Ahora me encuentro en un círculo vicioso, dónde mi mente imperfecta no sabe qué hacer.
 Navego entre dos aguas. 

Y es que es un te quiero... y otro  te quiero. 
Ninguno más grande que el anterior, ninguno menos importante que el resto. 
Mi mente imperfecta no sabe que hacer, no quiero tomar una decisión, simplemente no puedo hacerlo.
 Por eso este descanso, dejando volar los sentimientos fallidos y  los que han llegado sin avisar.





Y yo volando al compás del viento pues ya me toca ver el sol.



miércoles, 15 de febrero de 2012

Cuenta hasta 10... y vuelve.

Estoy pasándolo mal.
El dolor que un día dejé atrás, ha vuelto conmigo y más fuerte que nunca. 
Me escuecen las heridas que di por cerradas hace mucho tiempo.
Respiro con dificultad con tan sólo pensar en un nuevo amanecer.
...
Quiero tiempo.
Quiero un amanecer contigo.
Quiero amar, y ser amada hasta doler.
Quiero compartir un trozo de chocolate contigo.
Quiero demostrarte que valgo para amarte.
Quiero que me necesites como el aire que respiras.
Quiero acariciarte el pelo mientras te quedas mirándome atontado.
Quiero hacer el amor por primera vez en mi vida.
Quiero cerrar los ojos y que tu me beses los párpados.
Quiero tu boca.
Quiero que tus ojos brillen cada vez que pienses en mi.
Quiero que ames...


Necesito que me ames.

lunes, 13 de febrero de 2012

Necesito gritar.

Estoy cansada de que no me valores.
Estoy cansada de comerme la cabeza con tus tonterías.
Estoy cansada de que no me demuestres cariño.
Estoy cansada de que siempre que necesito un abrazo tú no estás.
Estoy cansada de sentirme sola.
Estoy cansada de amar el amor y no sentirlo.
Estoy cansada de esta mierda de sociedad que sólo mira lo gorda que estoy.
Estoy cansada de que no me apoyes cuando más lo necesito.
Estoy cansada de que no tengas en cuenta mi esfuerzo por mínimo que parezca.
Estoy cansada de que no te des cuenta que estoy peor de lo que cualquier médico afirma.
Estoy cansada de echarte de menos.
Estoy cansada de arañarme los brazos para no cortarme las venas.
Estoy cansada de llorar todos los días.
Estoy cansada de sentir rabia.

...

Estoy cansada de querer morir para no tener que aguantar ni un segundo más.

domingo, 29 de enero de 2012

Demasiada incoherencia.

Me jode, nada  ha cambiado. Y ya no es un "como estábamos antes", pero al final tampoco vale un "como podríamos ser a partir de ahora". Me fascina cómo las personas pueden complicar algo tan sumamente sencillo con su egoísmo, su hipocresía, su falta de lealtad, su incoherencia. Permaneciendo tranquilos ante lo que de verdad está sucediendo. Viendo con sus propios ojos la verdadera cara de los hechos y refugiándose ante la evidencia.

Yo dí mi brazo a torcer, tuve esperanzas en que esto saldría bien de alguna manera u otra. Pero no comprendí que la felicidad tan sólo duraría los dos primeros días. Que la idea de que fuéramos un todo no saldría bien. Y me duele, pero así son las cosas. No voy a esforzarme por personas que sólo intentan encontrar su propio beneficio en esto. No voy a mirar atrás nunca más.

martes, 17 de enero de 2012

La última estrella a la izquierda.

Tengo miles de canciones apuntadas en la cabeza. Canciones que sólo saben a pimienta derramada en un día de verano. Melodías que terminan recordando cosas que creíamos olvidadas, que una vez deseamos olvidar. Tengo que reconocer que mis canciones especiales son tristes, hablan de amor y de dolor, una mezcla corrosiva. Pero sobre todo cantan para ti. Guardan tu aroma en cada una de sus notas y me desgarran el alma definitivamente desarmada.

Tengo miles de canciones apuntadas en la cabeza. Canciones que saben a ti. A tus besos bajo la lluvia después de una tonta discusión. A problemas y soluciones desesperadas. A tu amor desenfrenado siempre en pequeñas dosis. A mi dolor por tu partida inesperada. A dormir bajo las estrellas pensando en ti, en que el amor existe y que dentro de mi es tan real como lo eres tú.


Y podría cantártelas todas, cuando tu estuvieses preparado para oirlas. Cuando las amases y cuidases, tanto como yo.

lunes, 16 de enero de 2012

Heaven.

Quiero confesarme ante ti. Quizás con un “te amo” se podría contener todo lo que siento aquí dentro por ti. Pero no es así. No es suficiente, al menos para mi. Eres mi razón de ser, mi luna, mi sueño. Mi ilusión de despertar todos los días, mi carita de ángel, lo más bonito que este mundo ha podido conocer.

Sonrío, estoy pensando en ti. Cada suspiro que mi mente guarda es una palabra de amor tuya. Y es que cuando no te conocía, ya susurraba tu nombre en mis largas noches de insomnio, suplicando que llegaras, y ahora que estás aquí, no te vayas. No me dejes…

Dragón_ Pienso en ti todo el día, nunca me canso de hacerlo_.
Domeriam_ ¿Y qué piensas?_.
Dragón_ En ti, en mí… en una eternidad juntos, siempre juntos. En mil noches abrazado a tu espalda, aspirando el aroma de tu pelo. En tantos besos robados y sonrisas tan perfectas como las que sólo tu sabes hacer. En lo preciosa que eres, en lo enamorado que estoy de ti. Porque eres lo más importante que me ha pasado, que me está pasando. Y te amo…

Y me besaste, con toda tu ternura mientras se deslizaban palabras de amor entre tus labios.

jueves, 5 de enero de 2012

Cuándo pienso que no puede doler más, cuándo creo que no existirá más daño…

No pretendo que ésta sea una entrada más de un blog sin importancia. Es el último pensamiento  que te dedico.

Nos conocimos hace varios años, no recuerdo si 3 ó 4, pero ahora no le doy importancia a la cifra. Me encantó verte, saber de ti y enseguida supe que seríamos especiales. Y en poco tiempo así ocurrió, el pasar tormentas juntos nos hizo fuertes. Tú me querías, yo te quería y era perfecto. Pero nada dura para siempre y los problemas surgieron, provocados por mí la mayoría de las veces y por ti otro tanto. Al principio nos reíamos de las gilipolleces que provocaban nuestros enfrentamientos e incluso llegamos a creer que era nuestra forma de “demostrarnos cariño” cada día.

Pero no fue así, íbamos cada vez más allá. “Jugamos a doler” como decías tú… y después confesábamos que nos echábamos de menos más que a nada. Y quizás, fue esto lo que nos rompió. Lo que destrozó algo tan bonito como lo que teníamos. Algo tan grande como lo que sentía por ti.

Pasó el tiempo, cada uno con nuestros proyectos, sin saber que era del otro aunque nos espiáramos a escondidas. Lo intentamos de nuevo, una y otra vez quisimos ser los mismos, quisimos forjar lo mismo, darle una oportunidad a aquello que ya estaba roto. Incluso queriendo formar algo nuevo con nosotros dos como protagonistas, no funcionó. Y nos equivocamos de nuevo.

Y esos abrazos rotos, que nos dimos hace pocos días… han volado. Se han desgastado de tanto usarlos como solución. Por eso, utilizo esta vía de escape. Para despedirme. Aunque no sepas de ella. Quería escribirte.

“Me has dado los mejores y los peores años de mi vida. Tú has estado allí, protagonista de cada uno de mis días. Y quería darte las gracias por dejarme algo de ti en mí. Olvidarte, nunca lo haré… te lo prometí y aún lo mantengo. Pero es un “hasta pronto” lo que aquí escribo. Hasta que nos volvamos a encontrar.”

Te amé, te quise, nunca te odié. No te vayas. No te olvidaré. Vuelve. Sé feliz.