viernes, 25 de mayo de 2012

P.


“Hay días que me siento como una cualquiera. Días como hoy”.

Pensó mientras enviaba el quinto mensaje del día.
Y no recibió respuesta.



miércoles, 16 de mayo de 2012

Dulces sueños.

Los seres como yo no podemos establecer contacto con ningún humano, lo tenemos prohibido. Sólo debemos asustar, dar rienda suelta a sus más terribles miedos. Por eso tenemos este aspecto, desgarrado. Yo no soy una excepción. Podría parecer un humano hecho pedazos. Soy bastante alto para lo que suele ser normal entre los míos. Tengo una cabeza enorme. Apenas conservo algo de mi pelo negro. Dos ojos, uno demasiado abierto y otro demasiado cerrado. Me falta la nariz y por mi boca torcida asoman varios dientes desproporcionadamente grandes. Sólo tengo un brazo, el derecho; el izquierdo es una estructura de alambre. Pero mis piernas… podría considerarlas lo mejor que tengo. Al menos son útiles cuando hay que salir corriendo.
Por esto, aunque deseáramos romper las normas y querer tener algo que ver con algún humano, con nuestro humano, ellos no querrían. Somos terror en sus ojos. Nunca nos amarán, ni nos tocarán, ni nos acariciarán… y lo que es más evidente, nunca nos besarán.

Yo tenía todo esto claro, hasta que sucedió algo imposible.

Tenía 16 años humanos cuando le conocí. Fueron sus turbios sueños los que me llevaron hasta ella. Recuerdo su carita asustada cuando la vi por primera vez, encerrada en las sombras de aquella noche oscura. Dormía bocabajo y una cascada de rizos negros le caían por encima de su boca.   Tenía la mano derecha debajo de la almohada y la izquierda, cerrada en un puño, delante de la nariz. Parecía tan dulce que quise acariciarla. Por primera vez tuve miedo.

Miedo de que despertara.
Miedo de que me viera.
Miedo de aterrorizarla.
…miedo de que me odiara.

Pero era estúpido pensar algo así. ¿Cómo podría querer al monstruo que se esconde debajo de su cama?

martes, 8 de mayo de 2012

Te echo de menos tanto... que me cuesta respirar.

Hoy con lágrimas en los ojos te recuerdo. Es tan intenso el dolor que hace tiempo creí haber dejado atrás que necesitaba decirte cuánto te sigo queriendo aunque ya no estés aquí. Te echo de menos todos los días, ya no hay nadie en el mundo como tú. Y perdona si esta forma de decírtelo es incluso insultante, pero ahora mismo soy incapaz de hablarte de otra forma. 

Eres la persona más importante que tuve en mi vida, que nadie jamás podrá reemplazar el hueco que dejaste cuando te fuiste. Y no sabes lo que sufro por no verte, por no haberte dicho todos los días todo lo que te quería... no se cómo fui capaz de despreciarte algunas veces, perdóname, no sabía que todo lo que hacías lo hacías por mi. Porque me querías tanto que no soportabas verme sufrir. Y ahora me haces tanta falta...

Ojalá me escuches, donde quiera que estés. 





lunes, 7 de mayo de 2012

Rêve.


Y otra vez regresaron sus ganas de llorar. Así, sin previo aviso. Y sin, apenas, razón aparente.
Será porque echa de menos, echa de menos a sus estrellas.
Ahora sólo contempla un cielo inmerso en la oscuridad.

domingo, 6 de mayo de 2012

Dame fuerzas.

Pienso en días grises y hoy es uno de esos. No tengo fuerzas de comerme el mundo. No tengo ánimo para seguir adelante y correr hacia mis sueños. No tengo meta ni esperanza de encontrarla. Hace un par de días que ando perdida...


La música no llega igual que antes.
Las estrellas no me susurran tu nombre.
Las sonrisas se borraron con lágrimas pasadas.


Hoy tengo el viento en contra. 


Necesito un abrazo, o cincuenta quizás.
Quiero tenerte cerca, a ti y a ti.
Risas y hacer el amor... sin desesperación.
Sin miedo a que mañana desaparezcas.