jueves, 22 de marzo de 2012

Lo necesito todo... todo de ti.

Lágrimas que vienen y van. Sueños que despiertan ningún interés. Me siento sola, alejada de la vida y de sus formas. Su belleza no me llega, su calor no me arropa y tengo el cuerpo helado de tanto esperar. 

Tengo amor, un corazón que palpita por los dos. Pocos recuerdos que ya importan más que mil palabras. Y sin embargo te siento lejos, como un globo que echa a volar. 
Tengo dolor, un corazón que desespera por los dos. Mírame cuando te digo que el mundo puede caer,  irremediablemente desaparecer... y estas pocas palabras desvanecerse con el viento.

 Te quiero, es imposible nombrarlo, es innecesario definirlo.
... esas dos palabras no le hacen justicia a lo que siento por ti.

miércoles, 21 de marzo de 2012

domingo, 11 de marzo de 2012

A. Al fresco.

No podíamos soportar la ciudad ni un minuto más, así que nos fuimos a una oficina de alquiler de coches, sin reserva previa, y emprendimos un viaje hacia el norte. Mientras conducías, me ocupé de ir buscando alojamiento por teléfono y por fin encontré una cabaña. Paramos en el supermercado y compramos suficiente comida para una semana aunque solo íbamos a pasar dos noches.

No hacía demasiado frío, así que sacamos la mesa de la cocina al porche. La brisa apagaba las velas, pero eso no nos importó. Por primera vez en nuestra relación había una sábana de estrellas sobre nosotros.

El vino marcó el tono de la conversación: lánguido, achispado, terrenal.

_Me encanta cenar al fresco_ dijiste, y me reí.
_¿Qué pasa?_ preguntaste.
_Sería más divertido si estuviéramos desnudos.
Entonces fuiste tu quien te reíste.
_No se refiere a eso_ me dijiste_. Y, de todos modos, ¿no te sientes como si lo estuvieras ahora mismo?

Te callaste y con un gesto me pediste silencio. El sonido de las palabras, la sensación del aire. El vino posándose en mis pensamientos. El cielo, tan presente. Y tú, viendo cómo yo lo absorbía  todo.

Desnudos ante el mundo. El mundo, desnudo para nosotros.

domingo, 4 de marzo de 2012

No puedo más.

Y estoy como rota por dentro, como si algo dentro de mi hubiese dejado de bombear. Apenas puedo respirar, me falta el aire y pienso que podría morirme en cualquier momento. Estoy tan impresionantemente destrozada... como nunca antes lo había estado. 


Es demasiado difícil... no lo puedo soportar. 
Me duele, mucho.

Dos días que cambian una vida.

Ha pasado tiempo, las heridas ya han cicatrizado, las lágrimas han borrado el rastro de los meses fallidos, las caras largas y los gritos sin sentido.
 Ahora me encuentro en un círculo vicioso, dónde mi mente imperfecta no sabe qué hacer.
 Navego entre dos aguas. 

Y es que es un te quiero... y otro  te quiero. 
Ninguno más grande que el anterior, ninguno menos importante que el resto. 
Mi mente imperfecta no sabe que hacer, no quiero tomar una decisión, simplemente no puedo hacerlo.
 Por eso este descanso, dejando volar los sentimientos fallidos y  los que han llegado sin avisar.





Y yo volando al compás del viento pues ya me toca ver el sol.