lunes, 7 de mayo de 2018

No me salen las palabras. Simplemente escribo por ver si la verborrea absurda que ahora se aloja en mi cabeza deja de ser tan molesta. Nadie va a entender lo que expreso, ni siquiera yo. 

Podría decirse que uno de los peores días de mi vida ha llegado. Se ha hecho efectiva la devolución de mi corazón, maltrecho y destrozado. Magullado y dolorido. Un amasijo de mecanismos sin sentido que dudo que tenga alguna solución. 

Es real. He quedado muda de dolor. Mis lágrimas han encontrado un nuevo hogar en las comisuras de mi boca. Y allí se van a quedar. Aunque no tiene sentido, aquí estoy bien. Rota es mi estado natural. Es lo que me empuja a seguir o a desvanecer en mi apreciado círculo de autodestrucción.

No voy a luchar. No quiero. Estoy cansada. Sólo quiero dormir y permanecer soñando en un lugar donde nada de esto existe. Donde no estás. Donde no eres dolor. Donde puedo ver el arcoiris. 

miércoles, 14 de febrero de 2018

Hoy me he despertado con ganas de apagar todas las luces del mundo y que la vida no siguiera.
Que con tocar un sólo botón todo quedara en pausa.
Hoy la vida me pesa y me asfixia y no sé qué coño hacer.
Sólo finjo que todo está igual que ayer, que nada se ha roto.

Yo me he roto.

Por qué.


miércoles, 22 de febrero de 2017

¿Sabes cariño? Te voy a contar algo. Una reflexión que he tenido a raíz de esa saga famosa en la que todos lo pasan mal pero al final todo sale bien. Muy típica, lo sé. Pero ya sabes que estas ñoñeces me pueden. No tengo remedio.

Viendo las últimas escenas he pensado en ti y en mi. En lo que estamos viviendo y en lo mal que va todo a veces. Sí, ya sé que es sólo una película. Pero cuando he visto a los protagonistas sentados mirando la lluvia, tranquilos, después de todo... nos he visto a nosotros. Porque es verdad que en la vida no todo es un camino de rosas. Existen circunstancias jodidas por las que tenemos que pasar. Y al igual que ellos, por muchos muros que se interpongan entre nosotros y esa tranquilidad, permanecemos juntos. 

Eso es lo importante. 

En tus peores momentos piensa esto. Pase lo que pase, algún día estaremos tú y yo mirando la lluvia a través de la ventana. Sin decir nada pero a la vez, diciéndolo todo. Y sabrás que todo esto habrá merecido la pena.


jueves, 15 de diciembre de 2016

Te amo. Te amo muchísimo. Tienen que pasar cosas como esta para darme cuenta que todavía no soy consciente de lo enamorada que estoy de ti. Todavía me sorprendo a mi misma. 

Es jueves por la noche y estoy nerviosa. Tengo que confesarte que tengo miedo, mucho miedo. Intento mantener la compostura y esta vez parece que hacerme la dura se me está dando bien. Sólo quiero abrazarte hasta llegar a ser parte de ti. Quiero que salgas de tu encierro. Necesito que seas libre. Para cuidarte como quiero y que me cuides. Para que me protejas del mundanal ruido y de esta realidad que ya sabes que no me gusta. Y como sólo tú sabes hacerlo.

Lo sé. Vuelvo a ser egoísta. No tengo remedio.

Sólo le pido a Dios, a los hados o a esas fuerzas celestiales que nos rodean, que te ayuden. Que te quieran la mitad de lo que te quiero yo. Y que por fin salga todo bien.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Our love will be forever.

Perdimos la magia. 
Perdimos la magia y no tiene pinta de querer volver.

Lo siento cariño, pero ya no eres el mismo. O quizás sí y creaste una máscara cubierta de flores y bombones. 
Quizás te suena esto que te digo. Pero no me crees, ya nunca me crees.
Ya no existe el detalle de los gestos ni de las palabras. 
El cuento de hadas perdió el rumbo en la niebla del cansancio y la impaciencia.
Pero sigues sin creerme.
No me siento especial. Sólo soy una más en un mar de dudas. 
Y piensas que un par de palabras me calmarán.

Dime si esto que tenemos merece la pena.
Porque yo no sé si quiero. No sé si quiero poder.
Y tampoco encuentro tus ganas de luchar.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Tú.

Cuando pienso que todo a mi alrededor se está derrumbando. 
Cuando estoy triste por pensar porque crecemos y los sentimientos cambian y aquellos que creía que permanecerían conmigo se esfuman. 
Cuando creo que los trámites van a apartarme de lo que verdaderamente soy. 
Cuando pienso en la muerte y se me nubla la vista y me invade el pánico de dejar de sentir.

De dejar de sentir tus uñas en mi espalda.
La brisa de una noche de verano.
El cariño de mi madre.
La lluvia calándome los huesos.

...

Pero cuando pienso en ti, como si de un milagro se tratase, todo se desvanece. Y me hago devota de tu religión, de tu nombre. De cada arruga, de cada lunar, de cada cana. De tus manos. De tu voz pronunciándome. De la vida que tenemos que empezar. 

Y de nuestra preciosa historia.