miércoles, 4 de mayo de 2016

Tú.

Cuando pienso que todo a mi alrededor se está derrumbando. 
Cuando estoy triste por pensar porque crecemos y los sentimientos cambian y aquellos que creía que permanecerían conmigo se esfuman. 
Cuando creo que los trámites van a apartarme de lo que verdaderamente soy. 
Cuando pienso en la muerte y se me nubla la vista y me invade el pánico de dejar de sentir.

De dejar de sentir tus uñas en mi espalda.
La brisa de una noche de verano.
El cariño de mi madre.
La lluvia calándome los huesos.

...

Pero cuando pienso en ti, como si de un milagro se tratase, todo se desvanece. Y me hago devota de tu religión, de tu nombre. De cada arruga, de cada lunar, de cada cana. De tus manos. De tu voz pronunciándome. De la vida que tenemos que empezar. 

Y de nuestra preciosa historia.