domingo, 5 de agosto de 2012

Siete grados bajo cero.

Solemos pensar que la vida es una serie de días que han de pasar sin pena ni gloria. 
Pero existen los que guardan cada momento como si fuera único.
Creemos que llegará el momento en el que todos los sueños se cumplan.
También están los que no creen en ello.
Admiramos la forma en la que otros encontraron la felicidad sin buscarla.
Otros, simplemente... son felices sin proponerlo.

Y sobre todo, amamos con todo nuestro ser. Aquí no hay dos extremos, dos realidades confrontadas. Pues encontramos a esa persona, una... mil veces. La miramos y nos reconoce en la mirada. Le hablamos y su voz es melodía. Ya no quedan pensamientos propios, sólo suyos. Su olor queda encerrado en cada fibra de nuestro ser, imposible de olvidar. Y queremos besarle, nuestros sentidos nos obligan a desearlo sin opción al fracaso. 

No es una fase, ni una enfermedad que pasa como otras tantas. Para mi esto es amor, verdadero amor. Y he tenido la suerte de sentirlo a flor de piel una... y mil veces.




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