sábado, 30 de agosto de 2014

Mil y una razones.

Porque yo también soy una novia feliz, con una sonrisa de las que importan,

una sonrisa en la patata.

Dibujada a fuerza de ocho meses,

demostrando que luchamos el uno por el otro,

que nos amamos y nos amamos

y que no pare.

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