jueves, 26 de junio de 2014

Aire

Hay días que se convierten en pequeños brotes de oscuridad. Tal día como hoy. En el que la mente se nubla y piensas en cosas banales mientras aspiras el humo del último cigarro de la suerte que te queda. En un balcón de aire expuesto al mundo. 

La gente te ve y ríe. Otros piensan "qué está haciendo esa loca ahí sentada". No comprenden tu duelo y poco te importa. Sólo te dedicas a respirar aire contaminado  con la esperanza de que esta vez la suerte sea tuya. Soñando deseos que una vez agarraste y ahí siguen, esperándote. 

Y otra vez, igual que las mil anteriores, decides levantarte. Plantarle cara. Aunque se convierta en otro fracaso como las novecientasnoventaynueve anteriores. 

Y poco te importa.

Porque si en esta vida has aprendido algo, ha sido a levantarte y seguir. A veces corriendo y otras a hurtadillas. Pero siempre hacia adelante. Porque el pasado y el presente duelen, es cierto. Y el futuro no está nada claro. 

Pero en este cuento que es tu vida, tú eres la escritora imperfecta que decide su destino.