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Muñeco de trapo

Llegaste en un momento en el que la vida se deslizaba de mis manos. Cuando el frío calaba los huesos y el humo del tabaco no aliviaba mi sed. Y cuando caminar con los ojos vendados era la mejor opción para curar lo que quedaba de mi alma. Apareciste con un mensaje una mañana de diciembre. Después de varios intentos fallidos y latidos sin respuesta durante meses, ahí estabas de nuevo queriendo meterte en mi piel. Y que a pesar de mis sueños y mis ganas, retrasé con todas mis fuerzas por miedo a romper lo poco que quedaba.  Pero lo conseguiste. Un día. Tarde del 31 de diciembre. Una carta. Un muñeco de trapo. Y mi corazón latiendo con miedo. Con miedo a hacerte daño. Sin saber que esto me iba a cambiar.  He crecido contigo y he aprendido más de lo indecible. Que el amor es más que la pasión de dos amantes. El amor es estar. Y me has enseñado a estar y a querer estar. Y comprender que una vida sin ti sería una pérdida de tiempo.

Otoño

Quizás estos meses no hayan sido los mejores de mi vida. Cuando el calor volvía de las calles un infierno y me derretía el corazón.  Quizás todos estos días haya buscado una respuesta que siempre he tenido delante de mis narices y yo me empeñaba en ver más allá. Mis problemas no eran ellos, mi problema era yo.  Y ahora, cuando el frío comienza con sus primeros pasos este baile de invierno, mi corazón contento no busca más calor que el que me proporcionan unos pocos. Porque al final no ha sido un mal verano si de él he sacado una enseñanza tan valiosa.  Que no todo el mundo me quiere bien...                                                        ...ni todo el mundo me quiere mal. Que las personas que creía perdidas vuelven...                           ...

Huída de medianoche

Llorar un río por un sueño aún demasiado lejano. Dejando escapar las ilusiones que antes fluían a flor de piel. Eligiendo el camino erróneo previamente marcado por los que presumen de la sabiduría propia de la madurez. Lo que cambiaría el cuento si gozara de mi ansiada libertad. Pero no existe el boulevard de las oportunidades en esta dictadura. Sólo queda respirar hondo, hacer cuenta de las lágrimas que mi almohada recoge y guardarlas en un cajón de mi memoria.

Mil y una razones.

Porque yo también soy una novia feliz, con una sonrisa de las que importan, una sonrisa en la patata. Dibujada a fuerza de ocho meses, demostrando que luchamos el uno por el otro, que nos amamos y nos amamos y que no pare.

Infinito

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Lo siento. No soy yo. Es mi anormalidad. Y mis ganas de salir de este absurdo que es mi vida. Lo siento. Últimamente no sonrío. Y no es por ti. Es por mi. Lo siento. A ti. A todos. A mi misma. Mis demonios han vuelto.

Dios aprieta pero nunca ahoga.

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Han sido días raros, locos, tristes. Vuelvo con las cicatrices en carne viva luchando contra el escozor del agua salada. Pero he vuelto.  Y aunque mis heridas estén a medio cerrar y mi corazón protegido bajo siete llaves, la vida sigue como siempre lo hago yo.  Ya no puedo caer más bajo. Ya no me puedo querer menos. Ya no sufro por ti... ni por ti.  ¿Qué puedo hacer ahora? No voy a dedicar mi vida entera a deshojar margaritas. Mi amor idílico y soñado, así como irreal me ha mantenido en una nube de cemento desde pequeña, haciéndome creer que mi cuento de hadas estaba ahí fuera. Es hora de crecer y de estar sola. Escalando poco a poco. Queriéndome cada vez más. Sonriendo a la vida.

Alma destrozada 2.0

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Sólo quiero reír, no aparentar que soy feliz.